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4 de enero de 2010

No me gusta el glamour

Los chicos de Suzuki van a acabar haciéndome comprar una moto de otra marca. Primero, los vendedores de Motonáutica no tienen ganas de vender. Luego, me voy a la web a ver un vídeo de la nueva Gladius, ya que no me dejaron probarla porque "llovía" (que en algún sitio llovería, no digo que no, pero en Gijón no), y me encuentro con esto. Si es que no sé si con alguien funcionará, pero yo no creo que la gente vaya a comprar una moto pensando en ir a la moda y en que las puertas del mundo se le abran para dejarle pasar. Es que de verdad que me dieron ganas de vomitar.

Y al final la compraré, porque la moto me gusta. Pero desde luego, vaya desastre. Solo faltaría que fuesen tan eficientes con los recambios como Rodríguez Motos, entonces tendré que irme irremediablemente a Honda, que parece que son de los únicos serios..

12 de agosto de 2009

Vísteme despacio que tengo prisa

Un buen refrán que no deberíamos olvidar nunca. Para mí el tiempo es un recurso limitado, como el dinero, y también como el dinero, a veces ya se sabe que cuando se intenta ahorrar escatimando lo único que se está haciendo es tener que gastar dos veces.
Todo esto viene porque ayer pude comprobar cómo por una tontería se puede ir una tarde entera de varias personas al garete. Me explico.
El mes pasado, cuando volví de vacaciones, me encontré la moto en un estado bastante lamentable. Habían intentado robármela, y entre otras cosas tenía el cable del acelerador roto (tal vez por eso no me la robaron al final, quien sabe). El caso es que para ahorrar tiempo, compré otro cable de acelerador y lo monté rápidamente, arreglé el resto de cosas de la moto (bueno, todas todavía no) y la dejé lista para rodar.
El otro día me cogió una tormenta rodando hacia casa. Además, los siguientes días llovió y la moto se mojó mientras yo estaba trabajando y demás. Después de las mojaduras, el acelerador se puso cada vez más duro y costaba trabajo moverlo. Ayer, como era de esperar, cuando más inoportuna podía ser la avería, se soltó el prisionero que sujeta el cable en el puño y me quedé compuesto y sin moto. Y con mi madre esperando para llevarla al quiropráctico.
Al final, después de dos intentos de arreglo fallidos (el cable estaba demasiado agarrado y cuando volvía a montarlo se soltaba otra vez) tuve que movilizar a Euge y Fany para que me acercasen a casa, dejar la moto donde estaba, llevar a mi madre al quiropráctico casi dos horas tarde, volverme loco para encontrar un cable nuevo cerca de las 9 de la noche, y movilizar a mi padre para que me llevase a donde estaba la moto otra vez a ponerselo.
Total, que por no perder 5 minutos en engrasar bien la funda del cable cuando cambié el cable la primera vez, perdí una tarde entera, tuve que molestar a varias personas, cambiar el cable y echar los 5 minutos de todas formas para engrasar bien el nuevo.
Así que cuando tenga que hacer alguna otra reparación, espero recordar bien este error y gastar el tiempo que sea necesario para dejar las cosas bien hechas y evitar sorpresas de este tipo. Y para quien lea esto: no escatiméis en tiempo, que las chapuzas se pagan.

23 de abril de 2009

Yamaha SR 250 Special

Esta es mi moto. Una Yamaha SR 250 Special del año 91. Con sus 18 añitos me está dando una de cal y otra de arena, pero la verdad es que es una moto con nombre propio.


Historia

La yamaha SR 250 llegó a España allá por el año 82. Y la verdad es que vino para quedarse. A pesar de no ser una moto demasiado llamativa ni demasiado potente, nunca pasó desapercibida. Quien no la tuvo como primera moto se sacó el carnet con ella, otros la conocen por la estética por haberla visto mucho rodando por las ciudades, otros la tuvieron en su época de mensajeros... En fin, muchas historias distintas que hacen a una moto única. Y más de 20 años de producción, que se dicen pronto, con varios de ellos como líder de ventas.

Quizá por todo esto la Yamaha SR es una moto llamada a unirse al club de las motos clásicas, como la Vespa, Lambretta, Montesa, Bultaco, etc. Además, internet está favoreciendo la comunicación entre propietarios, y en España ya hay dos webs dedicadas exclusivamente a esta moto, ambas con foros con bastante movimiento: yamahasr250.com y Club Yamaha SR250. En ellas podemos encontrar toda la información imaginable sobre estas motos: defectos más comunes, guías de reparación de averías, mantenimiento, experiencias con la moto, recambios, etc.


Mi SR

Desde hace casi dos años que la tengo me dió alegrías y penas. No es una moto para el uso que yo le estaba dando, y unido a que debía estar bastante gastada cuando la compré, cuando llevaba un año conmigo rompió. Llevaba un tiempo sonando mal, y un día saliendo a la autopista se rompió el rodamiento del árbol de levas, lo que provocó que se rompiese la cadena de distribución y se doblasen las dos válvulas del motor. El resultado: una reparación que me costó más que la propia moto, practicamente hubo que reconstruir el motor. Y es que, aunque tienen fama de ser muy duras y el mantenimiento lo llevaba a rajatabla, no es una moto para rodar todos los días casi 30 kms de autopista y la mayoría de ellos a fondo (110-120). Quizá ahora, con el motor nuevo, sí los aguantase, pero antes... Además de esta avería, también me dió algunas de las comunes en estas motos.

La alegría que me dió sobre todo fue el disfrute de conducirla en carreteras nacionales y comarcales, que es donde se mueve bien por el rango de velocidad. Además, en ciudad se hace bastante cómoda y es una moto con suficiente potencia para rodar igual que un coche, y lo suficientemente ligera para moverse bien entre el tráfico (aunque no soy de los que arriesgo, solo paso con el tráfico parado). El verano pasado, cuando la acababa de reparar, la traje rodando desde Ribadeo a Pola de Siero. Como estaba con el rodaje me llevó 3 horas, pero como no tenía prisa no me importó, lo mejor es disfrutar del viaje pasando por todos esos pueblos costeros por los que ahora ya no pasa nadie.

Además de los problemas habituales, en estos dos años también tuve otros problemas causados por agentes externos, como un par de veces que me encontré la moto tirada y cuando me robaron los espejos. Esto hizo que mi SR ahora esté más personalizada, sobre todo la parte delantera. El manillar que trae el modelo Special es más o menos alto, las manos te quedan casi a la altura de los hombros. Como se dobló la última vez que se cayó la moto, ahora tiene uno de cross, mucho más bajo (casi recto) y algo más ancho que el original. Además, los espejos tampoco son los originales porque no los pude conseguir a tiempo cuando me los robaron y puse otros. En la parte trasera, lo único que le hice fue quitarle el respaldo y ponerle un baúl. Es más feo pero mucho más útil.

23 de diciembre de 2008

Ladrones

Últimamente parece que estoy tomando contacto con la realidad. Es como cuando te estás haciendo mayor. Descubres nuevas sensaciones, nuevos retos, nuevos marrones... En fin, el mundo real en todo su esplendor.
Pues bien, últimamente me está tocando, entre otras cosas, descubrir la sensación de que te roben algo. Y no es nada agradable, la verdad. Cuando no tienes nada, nada te pueden robar. Yo hasta hace poco nada tenía, era todo de mis padres o de alguien que me lo prestaba, el coche, la casa, los caballos, todo. Yo tenía un ordenador, bien guardadito en casa, y lo que llevaba encima o guardaba en casa.
Los hurtos empezaron a acercarse a mí hace algo menos de un año. Un domingo llegué a la finca de Caballoastur y, cuando entré al guardarnés, me encuentro la pared de atrás (de madera y chapa) rota y todo revuelto allí dentro. Evidentemente faltaban varias sillas de montar y algunas cosas más. Llamamos a la guardia civil, pusimos la correspondiente denuncia y ahí la tenemos, pero de las sillas ni rastro.
Al poco tiempo, un día me llamó Isabel, una socia, diciéndome que faltaban los 4 ponies que teníamos en una finca, que estaba la portilla abierta y que posiblemente los hubiesen robado. Finalmente no habían sido robados, pero los últimos tardaron casi 5 meses en aparecer. Y unos días antes de aparecer los ponies, Bruma se salió de la finca donde estaba y alguien pasó por allí y se lo llevó. A día de hoy lo único que sabemos es que algunos vecinos vieron a un chico joven pasar con él por el pueblo, pero la gente no pensó que fuese un caballo robado, lógicamente.
Hasta ese momento todo lo que me había tocado había sido de refilón, nunca me habían robado a mí en concreto. Pero hace unas dos semanas, cuando bajé por la mañana para ir a trabajar, salí del portal y me encontré la moto sin espejos retrovisores. Aún así subí en ella a trabajar, y cuando llegué arriba me dí cuenta de que también le faltaba el tapón de rellenado del aceite, con lo cual tenía toda la pernera llena de aceite y un marrón encima de la leche, porque estaba lloviendo y tenía miedo a que me entrase agua en el motor o a haber quedado sin aceite. Al final ni una cosa ni la otra, tapé como pude el agujero para que no cogiese agua y cuando salí de trabajar miré el aceite y todavía estaba dentro de los márgenes, así que el final fue por lo menos medio feliz.
La sensación de que te hayan robado es muy extraña, no sé cómo explicarla. Al final lo que menos me importaba en este caso era el valor de lo robado, que no era mucho, si no la ofensa que me habían hecho. Es una mezcla de rabia e impotencia, de "como lo coja se va a comer los espejos, pero sin dientes, porque se los voy a tirar antes". Y a la vez es como si no lo acabases de creer, como si los fueses a encontrar colgados en la manilla de la puerta al volver a casa.
Al final el robo me costó unos 50 euros entre espejos, tapón y cambio de aceite (tenía 20kms el aceite, lo había cambiado el día antes). Al ladrón le podrá reportar unos beneficios de unos 10 euros, porque dos espejos que cuestan nuevos 20 euros y un tapón que debe costar 3 euros no creo que lo vendiese por mucho más. Yo por 10 euros no me arriesgaría a que me pillase un dueño cabreado, aunque el dueño fuese como yo :-) . Pero bueno, lo más probable es que fuese algo personal, algún vecino o algo así.
De todas formas, fuese por lo que fuese, espero que el que me los robó tenga que gastar el doble de lo que me costó a mi la broma, en medicamentos. Eso sería para mí un buen castigo. Para él y para el malnacido que nos robó a Bruma.