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5 de enero de 2010

Preparativos

Mañana me voy a hacer un curso de Herraje para propietarios a la escuela de herradores Sierra Norte, situada en Soto del Real, Madrid. Estoy un poco estresado con los preparativos, entre hacer la maleta, preparar el coche, dejar todo por aquí atado y bien atado (a mis niñas sobre todo) para que no haya problemas mientras estoy fuera, etc., ando todo el día con el mismo tema en la cabeza. Además el tiempo no ayuda nada, dan temporal justo a partir de mañana, y en la sierra debe hacer un frío de meter miedo. Supongo que mañana cuando llegue allí me relajaré, y podré disfrutar de la estancia y del curso como es debido.

Creo que el curso me va a merecer la pena, la verdad es que estoy bastante animado. Mis expectativas son aprender lo básico para empezar a rodar, y luego ir perfeccionandome a base de practicar con mis yeguas. Lógicamente, en 10 días no te pueden mandar a casa siendo herrador, pero si enseñan lo básico bien, el resto creo que se cogerá con la práctica, a base de hacerlo una y otra vez, como todo.

A ver que tal se me porta el coche en el viaje. Es el primer viaje largo que voy a hacer solo, y la verdad es que me apetece bastante pero con el temporal que anuncian me da un poco de recelo. Pisaré nieve, y sospecho que bastante, pero mientras las ruedas de delante pasen por los sitios antes que las de detrás, no habrá problema :-) De momento ya pedí unas cadenas a los Reyes Magos, espero haber sido bueno y que me las traigan.

Dejo aquí el itinerario que me propone Google Maps, que será el que siga probablemente. Pensaba en ir por Pajares hasta León, pero creo que no me voy a complicar la vida, cogeré la autopista que aunque sea más aburrida y más cara, para un viaje largo es más cómoda.


Visualizar el mapa ampliado

5 de agosto de 2009

Fiestas de La Salud de Lieres

Las fiestas de la Virgen de la Salud de Lieres son unas fiestas muy concurridas y muy famosas por la zona de Siero. A mí siempre me gustaron mucho, debe ser porque tengo amigos y conocidos en Lieres y siempre las aprovechábamos bien cuando estábamos estudiando.
Todos los años Inés, cuando me veía después del domingo de La Salud, me decía que se había acordado de mí porque habían ido muchos caballos a la fiesta al mediodía. Nunca me había coincidido bien ir a esa hora hasta este año, pero la verdad es que tenía razón. Así a ojo calculo que se juntarían a la hora del vermú unos 150 caballos en el prao de la fiesta. Y 150 caballos con sus respectivos jinetes hoy en día en Asturias es difícil juntarlos, la verdad.
Había de todo, desde caballos de trabajo típicos de las casas a caballos de pura raza engalanados y muy vistosos. Allí lo importante era ir a caballo. Vino mucha gente en 20 o 25 kms a la redonda, desde Infiesto por el oriente, desde Argüelles y San Miguel por el occidente y desde Laviana y Bimenes por el sur. A las 3 o así los más madrugadores volvieron a montar para hacer el camino de vuelta, que calculo que en algunos casos sería de hasta 4 o 5 horas tranquilamente. Pasadas las 7, cuando nos fuimos nosotros (en coche), quedaban unos 20-30 caballos amarrados y unos 15 o 20 participando en la carrera de cintas que hubo por la tarde.
Yo este año tampoco pude ir, igual que el año pasado, pero confío en que el año que viene pueda prepararlo y llevar a Pedricera o a Queen (o a las dos si puede venir Euge) y disfrutar de un día de ruta y de disfrute entre caballos y caballistas.

23 de diciembre de 2008

Ladrones

Últimamente parece que estoy tomando contacto con la realidad. Es como cuando te estás haciendo mayor. Descubres nuevas sensaciones, nuevos retos, nuevos marrones... En fin, el mundo real en todo su esplendor.
Pues bien, últimamente me está tocando, entre otras cosas, descubrir la sensación de que te roben algo. Y no es nada agradable, la verdad. Cuando no tienes nada, nada te pueden robar. Yo hasta hace poco nada tenía, era todo de mis padres o de alguien que me lo prestaba, el coche, la casa, los caballos, todo. Yo tenía un ordenador, bien guardadito en casa, y lo que llevaba encima o guardaba en casa.
Los hurtos empezaron a acercarse a mí hace algo menos de un año. Un domingo llegué a la finca de Caballoastur y, cuando entré al guardarnés, me encuentro la pared de atrás (de madera y chapa) rota y todo revuelto allí dentro. Evidentemente faltaban varias sillas de montar y algunas cosas más. Llamamos a la guardia civil, pusimos la correspondiente denuncia y ahí la tenemos, pero de las sillas ni rastro.
Al poco tiempo, un día me llamó Isabel, una socia, diciéndome que faltaban los 4 ponies que teníamos en una finca, que estaba la portilla abierta y que posiblemente los hubiesen robado. Finalmente no habían sido robados, pero los últimos tardaron casi 5 meses en aparecer. Y unos días antes de aparecer los ponies, Bruma se salió de la finca donde estaba y alguien pasó por allí y se lo llevó. A día de hoy lo único que sabemos es que algunos vecinos vieron a un chico joven pasar con él por el pueblo, pero la gente no pensó que fuese un caballo robado, lógicamente.
Hasta ese momento todo lo que me había tocado había sido de refilón, nunca me habían robado a mí en concreto. Pero hace unas dos semanas, cuando bajé por la mañana para ir a trabajar, salí del portal y me encontré la moto sin espejos retrovisores. Aún así subí en ella a trabajar, y cuando llegué arriba me dí cuenta de que también le faltaba el tapón de rellenado del aceite, con lo cual tenía toda la pernera llena de aceite y un marrón encima de la leche, porque estaba lloviendo y tenía miedo a que me entrase agua en el motor o a haber quedado sin aceite. Al final ni una cosa ni la otra, tapé como pude el agujero para que no cogiese agua y cuando salí de trabajar miré el aceite y todavía estaba dentro de los márgenes, así que el final fue por lo menos medio feliz.
La sensación de que te hayan robado es muy extraña, no sé cómo explicarla. Al final lo que menos me importaba en este caso era el valor de lo robado, que no era mucho, si no la ofensa que me habían hecho. Es una mezcla de rabia e impotencia, de "como lo coja se va a comer los espejos, pero sin dientes, porque se los voy a tirar antes". Y a la vez es como si no lo acabases de creer, como si los fueses a encontrar colgados en la manilla de la puerta al volver a casa.
Al final el robo me costó unos 50 euros entre espejos, tapón y cambio de aceite (tenía 20kms el aceite, lo había cambiado el día antes). Al ladrón le podrá reportar unos beneficios de unos 10 euros, porque dos espejos que cuestan nuevos 20 euros y un tapón que debe costar 3 euros no creo que lo vendiese por mucho más. Yo por 10 euros no me arriesgaría a que me pillase un dueño cabreado, aunque el dueño fuese como yo :-) . Pero bueno, lo más probable es que fuese algo personal, algún vecino o algo así.
De todas formas, fuese por lo que fuese, espero que el que me los robó tenga que gastar el doble de lo que me costó a mi la broma, en medicamentos. Eso sería para mí un buen castigo. Para él y para el malnacido que nos robó a Bruma.

9 de abril de 2008

Nuevo hogar para Pedricera


Pedricera es una bonita yegua torda que adopté el pasado mes de diciembre, como ya dije antes. Aún tengo pendiente escribir una entrada sobre ella, pero últimamente casi no tengo tiempo ni para respirar, así que tendrá que esperar un poco.

Cuando decidí adoptarla, en diciembre, empecé a hacer gestiones para buscarle un sitio, a la vez que ella se iba deshermanando poco a poco de Hechicero, su compañero fiel de toda la vida. Y finalmente, el sábado 29 de marzo por la mañana cruzamos desde la finca de Caballoastur en Argüelles hasta Celles, una parroquia muy cercana a Pola de Siero.

Tenía ganas de llevarla a un sitio donde pudiese pacer todo cuanto quisiera, porque últimamente estaba bastante flaca y en las fincas de la asociación, como hay muchos caballos ahora mismo y como consecuencia poca hierba, es muy difícil engordarla. Ahora poco a poco se le va notando que engorda, y creo que no tardando mucho volverá a estar como cuando llegó a la asociación. Tiene una barriga como si estuviese preñada, es lo que tiene pasar todo el día paciendo...

Los inicios siempre son duros, y esta vez no iba a ser de otra forma. Los primeros días me daba mucha pena dejarla allí, porque se veía que estaba nerviosa y triste sin la compañía de otros caballos. Pedricera es una yegua que nunca vivió sola, y se notaba mucho que necesitaba compañía. Según me decían, se pasaba las horas debajo de un árbol al lado del camino, porque al otro lado hay un potro en otra finca. Me daba pena verla tan apagada, pero cada vez que iba me recordaba que el cambio era para mejor, y era lo que ella necesitaba. Poco a poco ya se va acostumbrando y va estando mejor. Ahora ya se pasa las horas paciendo, que es lo que tiene que hacer, y se le nota bastante. Y además, come la ración de pienso completa sin problemas, que el primer día no comió ni la mitad.

El campo que me dejaron está dividido en dos parcelas: una más pequeña cerca de la casa de los dueños y otra más grande allí al lado, separada por una franja de campo de unos 30 metros de ancho. En la parte de abajo tengo previsto hacerle un pequeño refugio para que pase el invierno y tenga donde guarecerse, y en la parte de arriba (donde está ahora) pasará todo el tiempo que pueda en verano, porque es donde me queda el agua más a mano. La verdad es que tuve suerte, porque el alquiler me sale gratis, así que una vez que engorde y se ponga bien no me saldrá demasiado caro mantenerla, porque con la hierba de los dos campos y un poco de pienso y hierba seca se mantendrá fuerte y sana si todo va bien.

Espero poder actualizar el blog dentro de poco y explayarme en condiciones sobre Pedricera, su historia, su caracter...