14 de abril de 2007

Hace mucho tiempo

Hace mucho tiempo que no descargo mi verborrea. Desde el 19 de marzo me pasaron ya unas cuantas cosas, pero hay temporadas que me da pereza escribir.

Lo primero que tenia que haber escrito es la crónica de la ujtima clase de equitacion. Con la primavera recien estrenada, parecia que los caballos lo empezaban a notar porque no querian dejarnos subir. Luego se comportaron como siempre, pero al principio parecian algo nerviosos. La clase estuvo bien, fuimos solo tres al final y yo volvi a montar a Ansel, un caballo muy obediente, la verdad. Galopamos un poco al final, pero no consegui mantener el galope mucho tiempo seguido porque el caballo se paraba en las curvas y yo no fui capaz aun de darle la ayuda con los pies mientras iba galopando. De momento me conformo con mantener el equilibrio. Por lo demas lo caracteristico de la clase fue el desorden, porque okupamos el picadero de doma y lo tuvimos que compartir con ellos, asi que lo de girar alrededor del picadero era un utopia. Ademas, Rayo vacilo a su amazona durante media clase y iba por donde queria, y si de tres se despista uno, la cola se resiente mucho.

Despues de eso lo siguiente interesante que me paso fueron las vacaciones. Aproveche para hacer algo del proyecto y para ir a Ribadeo y solucionar algunos asuntos pendientes que tenia por allí. Tambien hicimos algo de turismo, conoci el puerto de Tapia y el faro de San Cibrao. Un puente interesante.

Y después del puente, para empezar bien la semana, los Güevos Pintos. Este año no fueron tan duros como el año pasado, así que estuvieron mejor. Lo peor fue el miércoles porque la sidra deja una resaca bastante mala, pero valió la pena.

Y ahora a volver a la vida normal. A corto plazo tengo previsto un par de cosillas por ahi para entretenerme, y en mayo tengo previsto volver al último (esta vez seguro, porque no hay más) cursillo de equitación para ver si me perfecciono un poco más en el tema del galope y el asiento en el caballo, y en las ayudas de manos y pies. Además creo que va a haber mas repetidores, así que ya conozco a alguien. También espero vencer la pereza e ir contando aquí alguna cosa más para no escribir estos ladrillos cada vez que me pongo. A ver si se me logra.

19 de marzo de 2007

Al galope

Prueba superada. Lo conseguí. Por fin saldé esa cuenta pendiente que tenía conmigo mismo desde hace muuucho tiempo. Aunque no galopé durante mucho tiempo, lo importante es que galopé.

Tengo bastantes agujetas otra vez de montar, y es que el sábado también trabajamos mucho, quizá fue el día que más trabajé en el picadero de todos. Como eramos pocos (uno en la hora anterior y dos en la nuestra) nos juntaron a los tres en el mismo grupo. El chaval de la hora anterior es un crío de unos 12 años que está empezando a saltar, así que se puso en cabeza a dirigir. La otra chavala llegó un poco más tarde, así que empezamos nosotros dos, yo montando a Rayo porque nos equivocamos al traerlo. Empezamos directamente trotando a la inglesa para calentar un poco. Rayo es un caballo difícil de montar, me sorprendió bastante que parecía que tenía menos equilibrio en él que en Kukul o Klint. Después de un poco de calentamiento, empezamos a trotar alzados en los estribos, algo que parece más fácil de lo que es, sobre todo si llevas a Rayo..

Al cuarto de hora de empezar, más o menos, llegó la chavala. Cambiamos los caballos y me subí en Ansel, o San Ansel como dijo Sonia. Hicimos un poco de paso para que calentase la otra chavala, y un poco de trote con ella. Después ella se fue al centro y Sonia me explicó como tenía que sacar al caballo al galope. Evidentemente, como llevaba delante al otro chaval esto no hubiese hecho falta, pero me está bien saberlo. "Desde un trote corto y sentado, aprietas con fuerza los talones para que el caballo salga al galope. Si el caballo alarga el trote, lo frenas y vuelves a pedirle galope desde el trote corto. Una vez que el caballo arranca a galopar, hay que intentar mantenerse sentado en la silla botándo lo menos posible." Ansel se disparaba en cuanto veía salir a Klint al galope, así que no me hizo falta aplicar lo primero pero sigue estando bien.

Galopamos un poco a mano derecha. Yo por inercia me echaba hacia delante y parecía que perdía un poco el equilibrio. Pero una vez que te colocas en la silla se va bien. Después trotamos un poco para que se incorporase otra vez la otra compañera, cambiamos de mano y galopamos otra vez a mano izquierda un poco. Ansel parecía deseoso de correr un poco y en seguida alcanzábamos a Klint, que estaba un poco más vago.

Después de la experiencia, el chaval nos abandonó para hacer unos saltos, y nosotros seguimos trabajando otro poco el trote ingles, español, sobre los estribos, un poco de paso... Un poco de todo. Después, cuando él acabó su clase (tiene 45 minutos en vez de una hora) Sonia volvió con nosotros, y me explicó un truco del trote inglés. Cuando se trota siempre a una mano como en el picadero (en círculos), tratamos de acompasar el trote con el caballo para descargarle lo más posible la pata interior, que es la que más trabaja. Para eso, cuando el caballo lleva la pata interior apoyada el jinete debe estar levantado, y sentarse cuando apoya la pata exterior. Para sincronizarnos, como no vemos las patas en sí, debemos fijarnos en el principio de la pata, y fijarnos que cuando está hacia delante la pata del caballo está en el aire. Sabiendo esto, nos sincronizamos con el caballo y resulta hasta más cómodo el trote para el jinete, y seguro que para el caballo también.

Cuando acabamos la clase, Sonia, la monitora, estaba muriéndose de frío, y a mí me sobraba el jersey desde hacía un buen rato. Tenía una sudada como hacía tiempo que no cogía, pero estaba satisfecho.

Después de desensillar a Ansel, cuando guardé la silla, le pregunté a Sonia si sabía algo sobre caballoastur, pero no sabía nada, sólo le sonaba que estaban cerca de Noreña. Así que tendré que ponerme en contacto con ellos y ya veremos.

Ya me queda poco de curso, solamente una semana, y me da pena porque lo estoy aprovechando muy bien y estoy disfrutando como un enano en él. Pero ya se sabe, todo lo bueno se acaba. Así que la semana que viene igual es la última crónica. Aunque hay otro en mayo...

17 de marzo de 2007

Vuelta a la equitacion

Pues sí. Al final la semana pasada me volví a inscribir en el curso de equitación, así que sigo otro mes más. Bueno, en principio sigo hasta el día 24 de marzo, pero puede que incluso se alargue un poco más. Esta semana escribo otra vez un poco tarde porque estuve algo liado toda la semana, ya creía que se me iban a solapar otra vez dos clases sin escribir pero al final no.

La clase del otro día creo que fue sin duda de las más provechosas. Por un lado me cambiaron el caballo provisionalmente y monté a un caballo casi negro llamado Klint. Como era el veterano de la clase, me pusieron en cabeza con Klint, y me enseñaron a coger la fusta y a utilizarla con suavidad para ayudarme, porque el caballo estaba un poco vago después del concurso que había hecho por la mañana.

Calentamos un poco al paso haciendo unos estiramientos y unos levantamientos sobre los estribos y llegó la hora de trotar. Klint estaba un poco vago al principio y le costó arrancar, pero en cuanto cogió ritmo se portó muy bien, y mantuve el trote durante trozos bastante largos, porque como iba el primero no era muy fácil alcanzar al de delante. Al principio fue un poco caótico porque los demás no se atrevían mucho a trotar, y se rompía la fila muchas veces, los caballos iban por donde querían, incluso se me llegó a meter uno delante atajando por el medio de la pista sin que la amazona supiese hacer nada por evitarlo. Luego, poco a poco, se fueron normalizando las cosas y empezamos a trotar en fila sin demasiado problema, como hacíamos en el otro curso.

Casi al final de la clase la monitora me dijo que trotase sin estribos a la española, y así lo hice hasta que tuve que calzarlos otra vez porque tenía los aductores sin sentido al ir tanto rato seguido apretándolos. Aunque ya aprieto menos todavía sigo yendo un poco tenso sin los estribos, aunque cada vez menos. Lo más curioso fue que esta semana no tuve muchas agujetas aunque trabajé los aductores bastante de todas formas.

El mayor progreso que vi, y por lo que digo que fue una de las clases más provechosas, fue que conseguí llevar el caballo al ritmo que yo quise, más o menos, o al menos al paso que yo quería. Eso ya comenté en la entrada anterior que era una de mis asignaturas pendientes, y creo que progresé bastante en esa clase, aunque lo tengo que comprobar con Kukulcan, que es el que me cogió la delantera.

Mañana volvemos. Será una clase completamente personalizada porque en principio vamos a ser sólo dos. Dijo Sonia, la monitora, que mañana tenía que galopar. A ver como va, porque el galope es algo que tengo ahí atravesado desde siempre (cuando me caí de Pastora estaba empezando a galopar) y aunque dicen que es un paso más fácil y más cómodo que el trote, tengo esa espinita clavada desde hace mucho tiempo. Pero la verdad que ya tengo ganas de quitármela después de unos 11 o 12 años.

La semana que viene contaré cómo fue el tema. Espero que antes del viernes de noche saque media hora para hacer la crónica, ya veremos.

3 de marzo de 2007

Otra vez en el picadero

Después de unas semanas sin tocar el tema, vuelvo a mis noticias desde el picadero. En realidad ya debería haber acabado el curso, pero la semana pasada no hubo clases, así que aplazamos la última sesión del curso hasta esta semana. Además, hace dos semanas no comenté nada de la sesión, así que empezaré por ahí y luego comentaré la de hoy.

La sesión de hace dos semanas fue la más relajada y distendida de todas. Abandonamos temporalmente el picadero y las vueltas en redondo para salir de la rutina y hacer una ruta por los alrededores del centro. Yo pensaba que no me iba a aportar mucho, pero la verdad es que estuvo bastante bien. Salimos por un lado del centro hacia el río, fuimos siguiendo el río por una senda durante unos 20 minutos y luego giramos a la izquierda, subimos la ladera del monte que teníamos a esa mano y fuimos retrocediendo otra vez para llegar al centro por el lado contrario al que salimos y rodearlo casi entero por otra senda pegada al río. Todo este camino lo hicimos al paso, tranquilamente y guiados por la monitora y una alumna de otra clase más avanzada. Una vez que llegamos otra vez a las inmediaciones del centro, aunque por el borde del río todavía, trotamos hasta llegar a las pistas exteriores para desentumecer un poco. Ese trozo fue el más largo de trote continuo en todo el curso, porque llevábamos bastante ritmo y Kukulcan no se paraba. Una vez llegamos a los boxes, desaparejamos nosotros solos a los caballos (no sin ciertos problemas) y quedamos para la siguiente clase hoy en vez de la semana pasada.

La clase de hoy también fue entretenida. Después de un par de anécdotas antes de empezar (una de ellas triste, porque acabó con un revolcón de una amazona y un caballo un poco lesionado), subimos al caballo y empezamos la clase acompañados de los del nuevo turno. Calentamos 10 minutos o así con ellos, y luego una profesora se quedó con nosotros y otra con los nuevos, la mitad de la pista para cada uno. Nosotros hicimos un poco de trote inglés y luego vino la novedad: trote sin estribos. Eso era algo a lo que le temía un poco, porque no sabía muy bien como me iba a arreglar sin estribos en la silla. El caso es que las primeras vueltas fueron un poco difíciles, pero luego ya le fui cogiendo el truco. Eso sí, los aductores sufren infinitamente más que con los estribos, porque tienes que hacer fuerza con las rodillas para agarrarte a la montura, y encima con la tensión y todo eso hacíamos mucha más de la necesaria seguramente.

Pero claro, era el último día y tenía que haber un más difícil todavía. "Aunque os parezca imposible, se puede trotar a la inglesa sin estribos". Esas fueron las palabras de la monitora, y lo siguiente fue intentarlo. Y es verdad, se puede, pero ahí sí que trabajan los aductores, porque sólo levantas de rodilla para arriba y sin apoyo en los pies, así que todo el trabajo lo hacen los aductores y los cuádriceps (bueno, y el caballo). Y así estuvimos un poco, a la inglesa sin estribos.

Cuando calzamos los estribos otra vez fue un camino de rosas. Me cambió el equilibrio como del blanco al negro. Aunque ya estaba habituado a trotar con los estribos, después de trotar sin ellos la verdad es que los calzas y parece que naciste trotando en un caballo. Eso sí, el trote español todavía no me sale y me pego unos talegazos contra la silla del copón, pero es cuestión de tiempo. El caso es que el equilibrio ya está cogido.

Pues así fue mi (de momento) última clase de equitación. Digo de momento porque es bastante probable que vuelva a pagar otro curso y siga yendo este mes entero, porque aunque el equilibrio ya lo cogí me quedan cosas básicas que coger, como mantener el ritmo del caballo como yo quiero y no como quiere él. Kukulcan es muy bueno, pero también muy fino. Me cogió la delantera, y al final iba como el quería más que como quería yo. Me explico: para el trote, como tiene un paso más largo que Rayo, el que iba delante, en seguida lo alcanzaba. Así que cogió la manía de quedarse rezagado, cuando estaba separado trotar un poco a ritmo algo alto hasta que alcanzaba a Rayo otra vez, entonces volvía al paso y volvía a repetir la maniobra. Hoy estuve bregando con él toda la clase y pocas veces conseguí que me hiciese caso, y además cuando iba el primero me resultaba muy difícil ponerlo a trotar. Así que eso tengo que mejorarlo, y puede que aproveche este mes aunque sea con los que empezaron nuevos para seguir practicando. Al fin y al cabo, cuando tenga un caballo no voy a llevar a Rayo delante y tengo que hacer que me obedezca, así que hay que aprender.

Por otra parte, la cuestión de quitarles los aparejos está controlada ya, hoy los quité yo sólo y sin desabrochar todo lo desabrochable. Así que poco a poco vamos mejorando y las clases van dando sus frutos no sólo en el picadero si no también fuera de él.

28 de febrero de 2007

Lectura: Eragon

Siguiendo con la tradición de publicar comentarios de mis lecturas, aunque tarde de nuevo, llega la siguiente muesca en mi revolver: Eragon.

Este libro, escrito por Cristopher Paolini, un joven autor al que la gente llamó desde un principio "el nuevo Tolkien", es el principio de la trilogía El legado, y su continuación, también en mi poder, es Eldest, al que pronto le tocará su turno. Como no, esta trilogía ya tiene un amplio número de seguidores por todo el mundo, y este año se estrenó la película que da vida al libro. En parte, eso fue una cosa que me empujó a leer el libro, porque quería leerlo antes de que me destripasen la historia de mala manera en dos horas (esto no quiere decir que la película esté mal, que no lo sé porque no la ví, pero leer la historia me resulta más divertido).

El libro está bastante bien, aunque para el género del que se trata quizá le falta un poco de acción. La historia está bastante bien contada desde el principio, con intriga, algo de acción y una base histórica bastante buena, algo imprescindible para un mundo fantástico. Se notan también bastante las reflexiones filosóficas y la toma de decisiones difíciles por parte de los personajes, aunque sin llegar a ser pesado. En esta parte es donde se puede notar la juventud del autor, y me parece que hay algunos flecos sueltos a la hora de definir la conciencia de los personajes y demas.

Pero en general el libro es interesante, lectura obligada y gustosa para los amantes del género, y a la vez un buen libro para iniciarse en la fantasía.

No sé exactamente por qué, pero no quise leer los dos libros de la trilogía seguidos. Tengo Eldest en la estantería esperando, desde antes que Eragon si mal no recuerdo, pero preferí cambiar de mundo y regresar a Idhún antes de seguir con El legado. A ver si entre unas cosas y otras se publica el final de la trilogía y así no quedo en ascuas.

23 de febrero de 2007

Nuevas fotos de las fieras

Por fin ya publiqué en mi cuenta de flickr algunas fotos de la nueva fiera, Bora, y de su padre adoptivo que pronto será marido, Foger.

Foger ya se podía ver en la web de su criadero Valdeghuesa bouviers, que curiosamente hizo un servidor. Lo malo es que desde que nunca la actualicé mucho, y ahora como no está muy claro el futuro del criadero mucho menos, así que hay pocas fotos.

Bora es un nuevo miembro de la familia que llegó a principios de diciembre de Burgos con seis semanas de vida. Ahora ya tiene casi 5 meses y está mucho mas grande que en estas fotos, y se le nota mucho lo que crece de una semana a otra, que suele ser lo máximo que paso sin verla. Es muy juguetona y tiene al pobre Foger amargado, porque él es un perro tranquilo y ella está todo el día colgandosele de las barbas y subiendosele encima. Por lo demás Bora tiene un caracter bastante equilibrado, aunque sea juguetona obedece bastante bien y aprende rápido lo que puede hacer y lo que no. Seguramente cuando se adulta sea una perra casi tan buena como el superdog.

22 de febrero de 2007

Ya me queda menos

Ayer presenté el trabajo de la última asignatura que me quedaba. Cada vez veo más cerca el final. Ahora sólo me queda el proyecto fin de carrera, pero dedicandome completamente a él no creo que nos lleve demasiado tiempo.

Ahora que ya no tengo clases y tengo las tardes más libres, espero también tener algo más de tiempo que últimamente para escribir aquí también, porque tengo algunas cosas que apuntar atrasadas que me fueron quedando por falta de tiempo o de ganas. Asi que los que me leais probablemente me tengais que aguantar más.



13 de febrero de 2007

Noticias desde el picadero

Como ya dije antes, este mes estoy haciendo un curso de equitación, así que voy a ir haciendo resúmenes de las clases para recordar más adelante, más que nada.

Este sábado también fue bastante productivo para mí, aunque no para montar en sí, si no para aprender un poco más también de los cuidados que tiene que recibir. Cuando llegué a donde están los caballos, la profesora estaba dando clase a un grupo de niños que aprenden a cuidar a los caballos. El sábado tocó vacunación, algo realmente interesante para mí porque no sabía dónde había que pinchar a un caballo, y para desparasitarlos y todo eso creo que hay que pincharlos.

Cuando acabaron de vacunar al paciente, los niños nos acompañaron a por los caballos, nos enseñaron como teníamos que llevarlos de ramal hasta el picadero, y una vez allí nos dijeron como teníamos que preparar la silla y cómo subirnos al caballo. La verdad es que es cómico ver a tres retacos de 10 años que te llegan por la cintura enseñarte a manejar un animal que es más grande que yo. Y a pesar de que no me gustan los niños, me gustó que me enseñasen.

En cuanto a la clase en sí, hicimos prácticamente lo mismo que el otro día, pero trotando durante más tiempo, y cuando más o menos dominamos el trote inglés, cambiamos al trote español, que es en el que no te tienes que levantar de la silla, si no simplemente intentar botar lo menos posible acompañando a la silla con la cadera. Y eso es más difícil que el inglés, o al menos eso me pareció. Será todo cuestión de práctica, supongo.

Después de la clase, algunos niños que quedaban por allí de la clase anterior nos enseñaron a bajarnos del caballo, limpiarles los cascos, meterlos en el box y quitarles los aparejos. Bueno, parte de esto ya nos lo habían dicho la semana pasada, pero nos lo repitieron ellos.

Esta semana cambiamos la clase del sábado al domingo, porque el sábado hay una competición por la mañana y vamos a dejar descansar a los caballos por la tarde. Nos dijo la profesora que si queríamos y el tiempo acompañaba nos sacaba a dar un paseo por el monte que hay en los alrededores del centro. También nos dijo que sería al paso todo el tiempo, pero bueno, qué se le va a hacer. A ver si no se me complican unos asuntillos que tengo pendientes y puedo ir.

Bueno, pues éste fue el resumen de mi segunda clase, si voy a la tercera (espero que sí) lo contaré la semana que viene.

8 de febrero de 2007

Lectura: Leyendas de la Dragonlance

Estoy casi acabando mi siguiente libro (lo acabaré hoy o a más tardar mañana) y todavía no escribí el comentario sobre el anterior, que ya acabé hace bastante más de un mes.

Leyendas anotadas de la Dragonlance
es un libro que unifica los tres volúmenes que forman esta serie. Cada volúmen se suele vender como un tomo, que agrupa a su vez dos o tres libros, dependiento del volúmen. A su vez, esta serie forma parte de una gran comunidad o saga Dragonlance que empezó con las Crónicas, de los mismos autores que las Leyendas, y siguió con otros muchos libros escritos por ellos y por otros autores, formando un mundo increíblemente detallado. Yo hasta ahora sólo tuve el placer de leer las Crónicas y las Leyendas, pero espero poder leer algo más sobre la Dragonlance en un futuro.

Este libro es considerablemente grande, tiene unas 1500 páginas entre los tres volúmenes, y me llevó cerca de 6 meses leerlo, calculando así por alto. Lo peor de estos libros tan grandes es que al final ya estás un poco cansado de lo mismo durante tanto tiempo, y provocan sensaciones encontradas. Por un lado te aburre ponerte a leerlo, por otro quieres saber como sigue y por otro te da pena acabar de descubrir la historia. Esta vez ganó la sensación de aburrimiento, y las últimas semanas bajé bastante el ritmo de lectura.

El relato en sí está bastante bien para alguien a quien le guste la fantasía, pero supongo que resultaría bastante difícil de leer si no leíste primero las Crónicas, porque hace referencia bastantes veces a ellas (sobre todo el pequeño Tasslehoff, un kender muy aventurero). Los personajes principales son varios de los compañeros de las Crónicas, y aunque salen casi todos el protagonismo en estos libros es para Raistlin (el mago) y Caramon (su gemelo), y también para Tasslehoff. El final es bastante peculiar, no es el esperado, y los apéndices explican un poco algunas cosas turbiasi que quedan por ahí una vez acabado el libro.

Resumiendo, es un libro que me gustó, que recomendaría para cuando tienes mucho tiempo libre para leerlo rápido y que no te aburra, indispensable para cualquier persona a la que le guste la fantasía.

La semana que viene probablemente comente el siguiente libro, que como dije antes ya lo estoy acabando. Seguimos en la misma línea que ahora, con otra pieza mítica (aunque más novedosa).

5 de febrero de 2007

Por fin ya tengo el carnet

Era hora. Hace un rato llegué de Oviedo de mi cuarto examen práctico de moto, y por fin lo aprobé (ya iba siendo hora porque me estaba empezando a desesperar). Con unas agujetas de mil demonios por culpa de la clase de equitación del sábado y algo nervioso, pero al final pasé la $% tabla que me traía loco.

El caso es que es un poco injusta esa prueba. Una tabla de 15cm de ancho x 4cm de alto x 6m de largo, la tienes que pasar sin caer. A simple vista parece fácil, pero con los nervios y eso no lo es tanto. Y el caso es que no tengo ni idea de lo que intentan simular ahí, porque nunca se nos va a dar un caso ni parecido siquiera, y aunque se diese siempre tienes la posibilidad de bajarte de la moto, pasar por un lado del raíl, apoyar un pie o los dos, o lo que se te ocurra.

Entre unas cosas y otras llevaba desde octubre con el tema de la moto por ahí pululando, y ya me estaba fastidiando tenerlo por ahí aún y encima estar palmando cada vez más dinero, que donde ya no es barato sacar el carnet, como para suspender. Pero bueno, el caso es que ya está pasado, y que el miércoles me llegará el permiso provisional e iré a dar un garbeo por ahí en vespa, que es lo único que tengo a mano con dos ruedas y motor.